Automotivación emocional

Empieza por el porqué y convierte valores en acción

Hace unos meses rediseñaba un sitio web con un encargo limitado: trasladarlo a otra plataforma y hacer mantenimiento básico de contenidos. Era, en la práctica, un repositorio: pocos colaboradores volcaban información y la compartían por enlace; casi nadie “navegaba” el sitio. Pero empecé a pensar que podía ser algo más. Se lo comenté a una colega; ella me preguntó con acierto: “¿Y cómo lo vas a descubrir?” Esa pregunta me siguió porque, en el fondo, era otra más profunda: ¿cómo sabemos que deberíamos hacer algo distinto a lo que nos piden? Y más aún: ¿cómo decidimos qué deberíamos hacer, en general?

El problema del “cómo” en la toma de decisiones

En el trabajo y en la vida enfrentamos miles de elecciones. Para manejarlas usamos atajos mentales, cada uno con sus puntos débiles:

  • Repetir lo de siempre: “Si no está roto, no lo arregles.” La tradición tiene sentido, pero aferrarse a ella puede dejarte con herramientas de piedra cuando alrededor ya usan bronce.
  • Seguir a la autoridad: a veces necesario, pero autoridades y reglas son humanas y pueden equivocarse.
  • Imitar a otros: común y práctico, pero copiar sin entender la intuición detrás puede ser contraproducente.
  • Optimizar métricas: útil para progresar, pero peligroso si la métrica devora lo que realmente importa (ley de Goodhart).
  • Decidir “por valores”: ideal, pero los valores son abstractos y difíciles de traducir a acciones concretas.

El reto es transformar valores —abstractos por naturaleza— en acción concreta. Mi respuesta: empezar por el “porqué”.

Un marco desde valores para la automotivación

La idea me llegó (o la recordé) con Simon Sinek y su Círculo Dorado: POR QUÉ → CÓMO → QUÉ. Empresas y líderes efectivos no solo explican qué hacen, explican por qué lo hacen. Para la automotivación emocional esto es clave: la fuerza interna que nos impulsa nace de comprender y conectar con nuestro porqué. Si sabes por qué, el cómo deja de ser una cárcel y se convierte en herramienta.

Cómo aplicar el marco en la práctica

  • Anota todas las respuestas posibles a “por qué”, “cómo” y “qué”.
  • Clasifica: ¿qué es motivo (porqué), qué es método (cómo) y qué es táctica (qué)?
  • Protege la claridad del motivo; mantén las tácticas flexibles.
  • Si te falta empuje, vuelve al porqué: la claridad motivacional restaura la energía para persistir.
  • Evita que métricas externas sustituyan tu porqué.

Tres ejemplos prácticos

  1. Centro de naturaleza: la misión original generaba tensión entre acceso público y preservación. Reescribir la misión empezando por el porqué aclaró la motivación y alineó decisiones, reduciendo fricción interna y aumentando compromiso.
  2. Plan estatal sobre envejecimiento: convertir objetivos abstractos en motivaciones y métodos permitió que departamentos conectaran su trabajo diario con un porqué compartido, aumentando flexibilidad táctica sin perder coherencia.
  3. Rediseño del sitio (mi caso): al identificar que el objetivo real era mejorar resultados de los usuarios, replanteamos la web para que los profesionales la visitaran regularmente; el porqué orientó las tácticas y liberó al equipo del bloqueo por el cómo.

Por qué empezar por el porqué funciona: confianza y coherencia

La gente compra un porqué porque transmite confianza: no solo importa la decisión actual, sino entender cómo se llegó a ella. Para la automotivación esto refuerza la confianza en uno mismo: actuar con integridad (alineando acciones con motivos) reduce la disonancia interna y alimenta la energía para persistir.

Checklist rápida para tu automotivación diaria

  • Pregunta “¿por qué?” honestamente antes de decidir.
  • Clasifica: porqué (motivo), cómo (método), qué (táctica).
  • Si estás desmotivado, regresa al porqué.
  • Protege el porqué frente a métricas que lo distorsionen.
  • Comunica el porqué en el equipo: exige que las decisiones importantes se expliquen como porqué > cómo > qué.

Conclusión breve

La automotivación, desde la inteligencia emocional, nace de entender y mantener claro el porqué de nuestras acciones. Usa el Círculo Dorado como herramienta práctica: define tus motivaciones, acuerda métodos coherentes y deja las tácticas para el día a día. Si sabes por qué, el cómo deja de paralizar y se convierte en camino.

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